Relación de Pareja: Principales Aspectos Implicados


Una pareja es la unión entre dos personas formada, principalmente, por sentimientos comunes, esos sentimientos que nos conducen a querer saber cada vez más de la otra persona y a compartir nuestra vida con ella.

La vida en pareja es algo esperado por la mayoría de las personas adultas, ya que compartir nuestro día a día con la persona a la que queremos nos llena de satisfacción, especialmente cuando obtenemos más beneficios dentro que fuera de la relación.

La decisión de compartir nuestra vida con alguien puede tener diversos objetivos, como formar una familia, disfrutar la mayor parte de nuestro tiempo junto a nuestra pareja o crear proyectos, tanto compartidos como individuales, pero siempre con el apoyo del otro.

Sin embargo, una relación duradera no solo se basa en los proyectos compartidos o el amor.


¿Qué aspectos forman parte de una relación?

Las relaciones no solamente se sustentan de las emociones, sino que sus pilares están formados por muchos otros aspectos bastante importantes, como:

            – Confianza

            – Respeto mutuo

            – Comunicación

            – Convivencia

            – Sexualidad

¿Por qué son importantes todos los aspectos? Porque cuando uno (o varios) de ellos falla, todas las demás áreas se pueden ver afectadas, provocando problemas en la relación de pareja que hacen crecer sus debilidades.

Por ejemplo, si un miembro de la pareja siente una sobrecarga por las tareas domésticas al no recibir ayuda por parte del otro miembro y no lo comunica adecuadamente, se pueden generar frustraciones, enfados, estado de ánimo bajo, etc., que puede dar lugar a la evitación de las relaciones íntimas, afectando también a la pareja y, por ende, a la relación en sí. Es decir, se puede producir un efecto dominó, ya que si un área de la relación está dañada, puede generar daño en el resto.

Principales motivos de conflicto en las relaciones

Las parejas son complejas y existen momentos difíciles, por lo que es común que existan discusiones, enfados, altibajos y otros contratiempos, pero lo mejor es poder superar esos momentos juntos, ya que así se fortalece la unión de la pareja.

Superar obstáculos y contratiempos junto a alguien impulsa la relación a través del apoyo mutuo y los aspectos emocionales compartidos, aumentando la motivación por mantener el vínculo que los une.

Una relación necesita ser «renovada» o «reanimada» a menudo, ya que cuando caemos en la rutina y dejamos de prestar atención a nuestra pareja, la relación puede deteriorarse, hasta tal punto que, al menos una de las dos personas, sienta que ya no puede más, pierda el interés o incluso llegue a plantearse la separación.

Sin embargo, no es la «rutina» la que nos impulsa cuesta abajo, sino la pérdida de comunicación, la falta de empatía o la falta de implicación en la relación, por una o ambas partes. No hay un culpable de que la relación vaya mal, y de hecho, la búsqueda de culpables es uno de los grandes problemas en las parejas, ya que, como el propio nombre indica, una pareja es cosa de dos, y por lo tanto, las soluciones a los problemas también lo son.

Los conflictos en una relación pueden ser causados por numerosos motivos, y entre los más comunes podemos destacar los siguientes:

– Celos, desconfianza o infidelidad

– Convivencia y/o reparto de responsabilidades

 – Sexualidad

– Enfermedades

– Desatención

– Trabajo

– Estrés

– Influencia de familiares de una o ambas partes

– Sentirse infravalorado

– Economía

– Sentirse incomprendido

– Falta de comunicación o comunicación inadecuada

– Hijos

– Pasar poco tiempo juntos como pareja

– Falta de libertad

     

¿Se puede mejorar una relación?

Por supuesto.

No es necesario llegar a plantearse una separación para darse cuenta de que algo va mal, de que algo no funciona como nos gustaría. Los problemas pueden ser abordados en cualquier momento, y como ocurre generalmente, cuanto antes se trabaje sobre ellos, antes se conseguirán resultados positivos.

Incluso podemos plantearnos realizar terapia de pareja aunque sintamos que todo va bien, ¡genial!

Un proceso terapéutico no solamente sirve para «solucionar», sino también para «prevenir y fortalecer»: para fortalecer un vínculo bien establecido con el objetivo de prevenir la aparición de crisis o problemas con nuestra pareja, porque como bien dice el dicho… «más vale prevenir que curar».

Dado que existen tantos aspectos importantes implicados en una relación, podemos emprender un crecimiento en pareja, es decir, fortalecer aquello que interviene en nuestra relación, mejorar en todo lo posible y trabajar habilidades, bien para que nuestra relación sea todavía más satisfactoria o bien para poder tener un abanico de herramientas que poder usar llegado el momento.

En general, se trata de compartir… compartir sueños, compartir momentos, compartir sentimientos, independientemente de si su connotación es positiva o negativa, porque el objetivo final es contar con el apoyo que deseamos de la persona que queremos, y poder superar cualquier circunstancia, pero hacerlo juntos.