Duelo Normal y Duelo Patológico

Dado que todas las personas experimentamos el duelo a lo largo de nuestra vida, no está de más conocer su procedencia: la palabra duelo proviene de «dolus» (dolor) y «duellum» (guerra, combate, desafío).
Además, también es de gran importancia atender a la diferencia entre duelo «normal» y duelo «patológico».

¿Qué es el duelo?

El duelo es un conjunto de procesos psicológicos y psicosociales que siguen a la pérdida de un ser querido con quien la persona en duelo estaba psicosocialmente vinculada.

Es un proceso normal, dinámico, que depende del reconocimiento social, íntimo, y a la vez, es un proceso social, activo.

A pesar de ello, es muy influyente la proximidad de convivencia y el tiempo vivido junto a la persona que se ha ido a la hora de desarrollar un proceso de duelo normal o patológico, así como las áreas que se solucionaban y/o que se vivían a través de ese ser querido.

¿Cuánto tiempo dura un duelo?

No existe un tiempo fijo para el desarrollo del duelo, sino que cada uno marca la duración a través de su necesidad.

Sin embargo, más tiempo no significa que se quisiera más, y es por ello que la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V; American Psychological Association [APA], 2013) establece, entre otros criterios, una duración de, al menos, 12 meses en adultos y 6 meses en niños para diferenciar entre un proceso de duelo normalizado y uno patológico o «persistente», como se le llama en dicho manual.

Criterios diagnósticos según el DSM-V (APA, 2013, pp. 789-790)

A. La persona debe haber experimentado la muerte de alguien con quien mantenía una relación cercana

B. Desde la muerte, alguno de los siguientes síntomas ha debido permanecer presente durante al menos 12 meses en adultos o 6 meses en el caso de los niños:

1. Anhelo / añoranza persistente.
2. Pena y malestar emocionalmente intensos en respuesta a la muerte.
3. Preocupación en relación al fallecido.
4. Preocupación relacionada con las circunstancias de la muerte.

C. Desde la muerte, al menos 6 de los siguientes síntomas están presentes la mayor parte de los días durante al menos 12 meses en adultos o 6 meses en el caso de los niños:

– Malestar reactivo a la muerte
1. Importante dificultad para aceptar la muerte.
2. Experimentar incredulidad o anestesia emocional en relación a la pérdida.
3. Dificultades para rememorar de manera positiva al fallecido.
4. Amargura o rabia en relación a la pérdida.
5. Valoraciones desadaptativas acerca de uno mismo en relación al fallecido o a su muerte (auto inculparse, etc.)
6. Evitación excesiva de los recuerdos de la pérdida (lugares asociados al fallecido, etc.)

– Alteración social o de la identidad
7. Deseos de morir para poder estar con el fallecido.
8. Dificultades para confiar en otras personas desde el fallecimiento.
9. Sentimientos de soledad o desapego de otros individuos desde la muerte.
10. Sentir que la vida no tiene sentido o está vacía sin el fallecido, o creer que uno no puede funcionar sin el fallecido.
11. Confusión acerca del papel de uno en la vida, o una disminución del sentimiento de identidad propia.
12. Dificultad o reticencia a mantener intereses o hacer planes de futuro desde la pérdida.

D. La alteración provoca malestar clínicamente significativo o disfunción en áreas sociales, laborales u otras áreas importantes del funcionamiento

E. La reacción de duelo es desproporcionada o inconsistente con las normas culturales, religiosas o apropiadas a su edad

Especificar si:

Con duelo traumático: Duelo debido a un homicidio o suicidio con preocupaciones angustiantes persistentes acerca de la naturaleza traumática de la muerte (que a menudo aparecen en respuesta a recordatorios de la pérdida), incluyendo los últimos momentos del fallecido, el grado de sufrimiento y de lesiones mutilantes, o la naturaleza maliciosa o intencionada del fallecimiento.

Los síntomas, normalmente, suelen comenzar en los primeros meses tras la pérdida del ser querido, sin embargo, puede existir una demora de meses o incluso años hasta que aparecen todos los síntomas del trastorno.
Esto no quiere decir que no se puede pedir ayuda hasta ese momento, al contrario, es recomendable abordar la sintomatología lo antes posible para mejorar nuestra calidad de vida.
Además, se ha de tener en cuenta que las personas que presentan un duelo patológico es más probable que experimenten ideación suicida mientras perduran los síntomas.

Fases de un duelo normalizado

1. Protesta→ la situación causa enfado a la persona, y las emociones más frecuentes son la ira y la rabia.

2. Desesperanza→ la persona se da cuenta de que no sirve de nada enfadarse; se percata de que lo que ocurre es real, y de que su ser querido no volverá a estar físicamente presente.

3. Desapego→ esta fase es necesaria para resolver el duelo sin que llegue a ser un duelo patológico. Ese vínculo afectivo que existía entre ambas personas se desvanece, y la relación se transforma para que el duelo sea real y natural

Desde una perspectiva más cognitiva, podemos entender el duelo como el cumplimiento de las siguientes tareas:

1. Aceptar la realidad de la pérdida.
2. Trabajar las emociones y el dolor de la pérdida.
3. Adaptarse a un medio donde el difunto está físicamente ausente.
4. Recolocar emocionalmente a ese difunto y continuar viviendo.

¿Qué desafíos se nos presentan durante el duelo?

– Reconocer la realidad de la pérdida.
– Revisar nuestro mundo de significados.
– Abrirse al dolor.
– Reconstruir la relación con lo que se ha perdido.
– Reinventarnos a nosotros mismos.

Pero… en la vida, ser desafiado es inevitable, ser derrotado es opcional. Roger Crawford

Referencias:

American Psychiatric Association. (2013). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), 5ª Ed. Madrid: Editorial Médica Panamericana.